martes, 5 de julio de 2011

A tí, que te amé tanto

Este relato está basado en  hechos absolutamente verídicos

A ti , que te  amé tanto!

Quizá sea  mejor  así.  Que la distancia  se alíe con el tiempo  y castre impunemente el deseo de volverte a tener,  frágil y escurridiza,  rindiéndote  en mi mano, entregándote a  tu suerte, que era  solamente la mía.
Fui afortunado entonces, aunque mis ansias te menospreciaron. No fue mi intención, lo juro.
Aún recuerdo la primera vez que te trajeron a mi. Como  siempre ocurre, las cosas  buenas , vienen por casualidad .  Yo era  demasiado  joven , y tu,  también.
 Mi hermana  siempre se entrometía  entre nosotros. ¿Te acuerdas de  sus mofletes  , de sus trenzas alicatadas, y de su cara de permanente  cabreo  contra el mundo?  Ella está bien, ahora es madre y está demasiado ocupada como para revivir los amoríos que fueron. No obstante,  cuando ha sabido que te iba a  escribir me ha dicho que te envíe un beso. Dátelo por enviado.
Por un estúpido  y ridículo  y sentido orgullo  he ido diciendo a mis íntimos que  fui yo quien te dejó. Con aspavientos cuasi-mesiánicos he proclamado las virtudes de lo que llaman correcto, que no es más que  la rabieta de los frustrados que  no  se atrevieron a pedir tu beso, negro, blanco y sutilmente  ruborizado.
Aunque lo niegues yo se que fuiste tu la que te apartaste de mi lado. Por qué me querías.  Y cuando uno quiere  hace  cosas que no quiere. No  hay que dar más  vueltas  al asunto, pero que sepas que me dí cuenta.
Lo que  realmente me humillaron fueron las  formas. ¿ Cómo  se te ocurrió liarte con mi hijo  mayor? Eso estuvo feo, muy  feo.  Tuve que amenazarlo , abusar de mi autoridad y ser absolutamente descortés con su inocencia.   A los  buenos  se les jode siempre…
Pero el tío aprendió rápido. El rastro  de tu sabor en su boca valía la pena.-  Buscó aliados  y entre todos  tejimos  una trama de inconfesable  reputación. Te mentimos, te arrojamos al frío  helado  sin escarcha, te escondimos, subestimamos tu dignidad,  te hicimos nuestra en horas insultantemente intempestivas, sin ninguna consideración , sin preguntarte si  te venía bien.
Cuando te fuiste supe inmediatamente  lo que había perdido. Mi hijo es joven y encontrará a otra, a muchas  otras le deseo.    A su edad, las tentaciones no causan desperfectos. En la mía, son los desperfectos lo que  nos incitan a las tentaciones, y aunque sepamos que las consecuencias son irrecuperables, si restamos en perspectiva lo que nos queda, en el fondo, nos importa un pepino. Lo que ocurre  es que mis  cálculos de  probabilidad  son inversamente proporcionales a los  suyos.
Te preguntarás : ¿porqué ahora?. No quiero irrumpir en tu vida, simplemente recordar lo buena que fue la  mía. El  otro día te vi,  detrás de un cristal lo insuficientemente  translúcido para que no me reconocieras. Eso es lo que  quiero pensar, porque quizás ya ni me recuerdas.
Si hubiese tenido valor te habría abordado elegante , encantador y con ese puntillo de embaucador que me dan los años. Una burda y patética estrategia para suplicar que me perdones, a ti que te amé tanto.
Prometo  que nunca más te esconderé debajo de las mandarinas, detrás del chopped, que nunca más volveré a llamarte  Bonifacia  sólo para  ver lo guapa que te pones cuando te cabreas.
Nunca te pregunté (ni me importó) si en verdad  eras hombre o mujer. Para mi siempre serás simplemente Bony,  mi afrodita negra con lunas de sangre, mermelada  y nata,  el único amor al que pude morder sin que me pegasen

1 comentario:

  1. La intriga fins la darrera paraula. Ets genial.
    Feia dies que no em passejava pel teu bloc, he tingut moltes cabories que m'han distret de fer el que per mi, es habitual.
    Un petó

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